Conclusión
Apple no está
compitiendo únicamente en el mercado de los visores de realidad mixta. Está
diseñando una plataforma que busca anticiparse a la próxima interfaz dominante:
la computación espacial. Con la segunda generación del Vision Pro, la compañía
parece más interesada en consolidar una infraestructura tecnológica de largo
plazo que en obtener ventas masivas en el corto plazo.
El éxito de este modelo no dependerá solo del hardware, sino de la utilidad
percibida, la madurez del ecosistema de aplicaciones y la disposición del
mercado a integrar esta tecnología en sus flujos de trabajo cotidianos.



