El costo oculto de gestionar documentos por correo electrónico
Durante años el correo electrónico ha sido la herramienta por defecto para intercambiar documentos dentro de las empresas. Contratos, órdenes de compra, acuerdos comerciales, consentimientos informados, actas y documentos internos viajan diariamente como archivos adjuntos entre colaboradores, clientes y proveedores. Es un proceso tan habitual que pocas organizaciones se detienen a analizarlo. Funciona, todos saben utilizarlo y no representa una inversión adicional. Sin embargo, cuando los documentos hacen parte de procesos críticos, el correo electrónico empieza a mostrar limitaciones que terminan afectando la productividad, el control y la capacidad de respuesta de la empresa. El problema no está en enviar un documento. El problema comienza cuando ese documento debe ser revisado por varias personas, aprobado en un orden específico, firmado, alm...