La IA no está reemplazando el software, está modificando la forma en que interactuamos con él
Durante los últimos treinta años, la mayoría de las aplicaciones empresariales han seguido un modelo similar: los usuarios acceden a una interfaz gráfica, navegan minuciosamente entre diferentes módulos, completan extensos formularios y ejecutan procesos definidos previamente por la lógica rígida del sistema. La incorporación progresiva de capacidades de Inteligencia Artificial no elimina la necesidad fundamental de estas plataformas. Los ERP, CRM, sistemas financieros, gestores documentales y aplicaciones verticalizadas continúan siendo indispensables para almacenar información estructurada, ejecutar complejas reglas de negocio y soportar los procesos operativos de base. Lo que está cambiando radicalmente es la capa de interacción entre las personas y esos sistemas transaccionales. De interfaces centradas en aplicaciones a in...