El 21 de octubre OpenAI amplió la publicidad en ChatGPT a 26 países más. Con esa expansión el formato ya opera en 89 mercados, entre ellos 16 de América Latina como Colombia, Chile, Argentina y Perú. Desde que la compañía empezó a probar anuncios en febrero, más de 100.000 anunciantes han pautado en la plataforma.
La publicidad aparece en los planes gratuitos, que son los que muchos empleados usan por iniciativa propia para redactar correos, resumir documentos o preparar propuestas. Por eso un cambio de producto que parece menor termina tocando el manejo de información dentro de las empresas.
Planes con y sin publicidad
Los anuncios se muestran solo a usuarios mayores de 18 años en los planes Free y Go. Quienes pagan Plus o Pro, y las organizaciones con Business, Enterprise o Education, siguen usando el servicio sin publicidad.
OpenAI sostiene que los anuncios aparecen separados de las respuestas, que no influyen en lo que el modelo contesta y que la compañía no vende datos ni comparte conversaciones con los anunciantes. Quien pauta recibe métricas agregadas, como vistas y clics. El despliegue en los nuevos mercados será gradual y arrancará con un volumen limitado de anuncios.
Cómo se elige cada anuncio
Según la documentación de OpenAI, el anuncio se selecciona con base en el contexto de la conversación abierta. Cuando la personalización está activa, opción que viene encendida por defecto, el sistema puede considerar además chats anteriores y lo que ChatGPT tiene guardado en su memoria sobre el usuario. Si se desactiva, solo cuenta la conversación actual, y esto aplica incluso a los chats temporales.
Un analista que pega en su cuenta gratuita el borrador de una propuesta comercial le entrega a ese sistema material para escoger qué publicidad mostrarle. El anunciante no recibe el texto, pero la información de la empresa queda dentro de un servicio de consumo financiado con publicidad, sobre el cual la organización no tiene ningún control.
Cuentas personales con información de la empresa
Una cuenta gratuita a nombre de un empleado no tiene consola de administración ni registro de lo que se compartió, y no se puede cerrar cuando esa persona sale de la compañía. Se rige por términos de uso para consumidores, que permiten usar las conversaciones para mejorar los modelos salvo que el usuario lo desactive en la configuración.
El uso de herramientas de IA sin autorización del área de TI, conocido como shadow AI, ya era común antes de los anuncios. La publicidad añade un interés comercial sobre lo que los usuarios escriben, y en empresas que manejan datos de clientes, información financiera o propiedad intelectual conviene regularlo con una política formal.
Cómo ordenar el uso de IA en el equipo
Recomendamos empezar por un inventario. Una encuesta corta y sin tono sancionatorio sobre qué herramientas usa cada área, y para qué tareas, permite dimensionar el uso real antes de fijar reglas.
Con ese insumo, la política puede definir qué información no debe ingresarse en cuentas personales. Datos de clientes, contratos, estados financieros, código fuente y credenciales son un buen punto de partida.
Prohibir la IA sin ofrecer un reemplazo suele llevar a que se siga usando a escondidas. Un plan empresarial de ChatGPT, Microsoft 365 Copilot u otra herramienta con administración centralizada deja los datos bajo un contrato corporativo, con control de accesos y sin publicidad. En empresas que ya tienen un tenant de Microsoft 365, esa migración se resuelve en poco tiempo.
Mientras se hace la transición, quienes sigan en cuentas gratuitas pueden desactivar la personalización de anuncios, revisar la memoria guardada y apagar la opción que permite entrenar modelos con sus conversaciones.
- Desactivar la personalización de anuncios
- Revisar la memoria guardada
- Apagar el entrenamiento de modelos con las conversaciones
OpenAI ha fijado límites sobre lo que comparte con los anunciantes, y financiar un servicio gratuito con publicidad es una práctica común en internet. Cada organización debe decidir si su información estratégica pasa por una herramienta de consumo o por una plataforma que administra directamente.
Imágenes generadas con IA
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